Desde ya hace varios meses que hemos estado escuchando consistentemente noticias de desaceleración económica en Estados Unidos, pero en México todavía no se había manifestado, en buena parte porque traemos un aumento de crecimiento y porque desde hace tiempo no se veía en el mercado interno, que ha compensado lo que está sucediendo en el sector externo, porque ya, desde hace un buen tiempo traemos una desaceleración importante y ese es el primer indicador básico en nuestras exportaciones.
El año pasado crecieron poco más del 16 por ciento, en los primeros seis meses del año en promedio estuvimos cerca del 9 y posteriormente dentro del rango del 6 por ciento.
Este 6 por ciento no está mal si lo comparamos con lo que está sucediendo en otras economías emergentes en otras partes del mundo, pero de todas maneras se siente este proceso, en donde la dinámica del crecimiento es menor.
A la fecha, este menor crecimiento de las exportaciones nos lleva al segundo indicador que es el vínculo directo con la economía mexicana, que es nuestra producción manufacturera.
Estas manufacturas tuvieron un reporte espectacular en el 2010, efecto del rebote de la crisis que tuvimos en el 2009, luego en los números en el 2011 tuvimos una dinámica muy importante cercana al 15 por ciento, hoy está creciendo del 2 al 4 por ciento, que es la última lectura que tenemos hasta mayo de este año.
Sin duda alguna es un fenómeno que sucede exactamente lo mismo, es un crecimiento positivo, si lo comparamos con otros países, pero sin duda alguna marca una tendencia para lo que puede representar un segundo semestre muy complicado para México.
Y si pasamos al mercado interno, donde no había absolutamente ningún problema, cuando menos hay dos cosas que hacen prever que no necesariamente se va a comportar igual, el primero de ellos es el salario real, pues los precios se están elevando por los motivos de los precios de los bienes agroalimentarios. Eso le pega duramente al salario real y al poder adquisitivo. Necesariamente esto se va a conducir a menos ventas en el segundo semestre de este año y por último, al financiamiento.
Si seguimos con tasas elevadas, o sea, 18 por ciento el crédito al consumo, pero es mucho menor al 22 por ciento que teníamos hace tres meses, el crédito a las empresas estaba creciendo al 9 por ciento hasta el primer trimestre, ahora está creciendo al 6. El crédito hipotecario tan sólo está mostrando una ligera desaceleración.
Todos estos factores nos dicen una cosa: ya se están empezando a sentir los primeros signos de desaceleración desde el primer semestre del año, ahora quisiéramos saber qué tanto nos va a pegar en este segundo semestre del año.
Todos estos porcentajes y otros indicadores, nos están anunciando que vamos a tener un fin de año muy difícil porque va a subir todo.
La mayoría e los analistas consideran que será de un punto porcentual, pero lo más seguro dependerá de cuánto le pegue a los Estados Unidos.
A lo mejor sale por ahí el secretario de Hacienda actual que nos diga que “no nos va a dar pulmonía”, si acaso, como dijo su antecesor, nos dará nada más un “catarrito”.
No crean que somos fatalistas, pero por aquello de “no te entumas”, no comprometa su aguinaldo ni su fondo de ahorro, porque para diciembre valdrán menos de lo que piensa.
LA DESACELERACIÓN EN MÉXICO
- Jueves, 02 de Agosto de 2012 14:19
- administrador
